Las bibliotecas públicas de València, Gandia, Godella y Potries participan en el proyecto Biblioteques que Alimenten promovido por Justicia Alimentaria. El proyecto persigue mejorar la salud alimentaria de la ciudadanía y sensibilizar sobre los impactos del sistema alimentario industrial globalizado, convirtiendo a las bibliotecas públicas en auténticos activos en salud.

Una alimentación insana e insostenible
Las enfermedades causadas por una alimentación insana son cada vez más frecuentes: sobrepeso, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer están relacionados con una mala alimentación. Según Justicia Alimentaria, esta epidemia de enfermedades crónicas es consecuencia de un sistema alimentario industrial que antepone los intereses de las grandes empresas alimentarias al derecho a la alimentación de las personas.

La transición alimentaria a dietas industriales tiene también graves efectos ambientales: la producción, la distribución y el consumo de alimentos está muy relacionada con la deforestación, la destrucción de ecosistemas, el cambio climático e incluso la aparición de pandemias como la reciente COVID-19.

Además, este sistema alimentario no proporciona condiciones dignas a las personas que trabajan en el campo, siendo responsable en gran medida del abandono de las actividades agrarias en nuestro entorno y la despoblación rural.
Algunos de estos problemas figuran entre los principales Objetivos de Desarrollo Sostenible de nuestro tiempo. Es necesario repensar la forma en que producimos, distribuimos y consumimos alimentos.

Biblioteques que Alimenten pretende trasladar este debate a las bibliotecas públicas valencianas. Se trata de un proyecto de Educación para el Desarrollo promovido por Justicia Alimentaria y financiado por la Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática de la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia que tiene por objetivo que las bibliotecas públicas se conviertan en lugares de producción de conocimiento y participación ciudadana en torno a la alimentación sana y sostenible.

¿Por qué en las bibliotecas?
Según Justicia Alimentaria, las enfermedades asociadas a una mala nutrición no afectan a todo el mundo por igual, sino que se ceban con las personas con menos recursos culturales y económicos. Para hacer buenas elecciones alimentarias, es necesario tener acceso a la información. Las bibliotecas públicas garantizan el acceso libre y gratuito a la información de todos los colectivos, por lo que son espacios clave para acceder a los colectivos más vulnerables.

La perspectiva de la salud comunitaria considera activos para la salud los factores o recursos que mejoran las habilidades de personas y comunidades para mantener y sostener la salud y el bienestar, y ayudar a reducir las desigualdades en salud. Con el proyecto Biblioteques que Alimenten, las bibliotecas se convierten en auténticos activos de salud.

Por otro lado, las bibliotecas públicas facilitan el intercambio de ideas y proporcionan un lugar para el debate, la reflexión y la participación. Desde esta perspectiva, las bibliotecas pueden tener un papel importante en la construcción del pensamiento crítico en relación a un sistema alimentario insano e insostenible y en la formulación participativa de alternativas ecosocialmente viables.

En los últimos tiempos, las necesidades del personal usuario de las bibliotecas han ido cambiando y estos espacios se han ido adaptando a las nuevas demandas, más allá de la mera consulta de los contenidos que prestaba. Hoy en día, las bibliotecas tratan de adaptarse a los nuevos tiempos fomentando el desarrollo de habilidades útiles para la propia vida, entre las que bien pueden encontrarse saber planificar un menú equilibrado o cómo organizar un grupo de consumo de alimentos ecológicos.
 
¿En qué consiste el proyecto?
El proyecto se inició en diciembre con un curso destinado al personal de las bibliotecas participantes, con el objetivo de aumentar los conocimientos del personal bibliotecario sobre el sistema alimentario y facilitarles recursos bibliográficos y educativos relacionados con la agroecología, soberanía alimentaria, cambio climático, ecofeminismo u otros temas relacionados con el Derecho a la Alimentación.

El curso, impartido por personal de Justicia Alimentaria, contó con la participación de Marcos García, director de MediaLab Prado, todo un referente en innovación en el ámbito bibliotecario y experto en la creación de laboratorios ciudadanos para la puesta en marcha de proyectos culturales abiertos.

En febrero, se celebrará una nueva edición del curso, dirigido a miembros colegiados del Col·legi Oficial de Bibliotecaris i Documentalistes de la Comunitat Valenciana (COBDCV) y personal de la Xarxa Electrònica de Lectura Pública Valenciana (XLPV).
De enero a junio, las bibliotecas participantes incluirán en sus programaciones charlas sobre los impactos sociales y ambientales de la alimentación industrial y sobre las propuestas de la agroecología para dar respuesta a la malnutrición y la crisis ecológica.

También se impartirán talleres para planificar un menú semanal y elaborar recetas saludables y sostenibles. Además, las bibliotecas alojarán una exposición itinerante y promoverán un concurso de microrrelatos sobre la temática alimentaria, con la colaboración del Ayuntamiento de Godella.

El proyecto prevé la celebración de las actividades on line, en caso de la situación sanitaria no permitiera los encuentros presenciales.

¡No hay eventos!